Los graves riesgos por el abuso de los teléfonos inteligentes

Los graves riesgos por el abuso de los teléfonos inteligentes

fonos inteligentes son parte de nuestra vida de una manera inevitable, como una herramienta sustancial de trabajo, ocio o socialización.

Estar en el celular no es necesariamente algo malo. Una investigación publicada en enero del 2017 en la revista Psychological Science, la cual tuvo en cuenta los hábitos de uso de dispositivos móviles de 120.000 jóvenes de 15 años, encontró que el uso moderado de estos aparatos puede estar relacionado con un aumento en el bienestar mental, siempre y cuando esté en los límites recomendados, que para el caso de los celulares puede ser de máximo dos horas diarias, según los autores.

Los colombianos, sin embargo, pasan un promedio de cuatro horas al día sumergidos en los celulares, tal como determinó un estudio de la Asociación de la Industria Móvil de Colombia (Asomóvil) revelado el año pasado. El dato no es alentador porque el abuso del celular, irremediablemente, da pie para comportamientos riesgosos que no solo se limitan a la simple adicción al celular o a la nomofobia, como han decidido llamarle al miedo irracional a estar sin el teléfono móvil.

Investigaciones recientes han comprobado que la utilización en exceso de estos dispositivos puede causar diferentes impactos en el organismo, y en ese sentido son factores de riesgo para diversos males. No se trata de satanizar una herramienta que facilita la vida, ni mucho menos. Este artículo pretende ilustrar que, como en casi todo, el exceso es perjudicial para la salud.

Síntomas en los ojos

La lectura prolongada en celulares puede causar más síntomas visuales que la lectura en papel bajo las mismas condiciones, confirmó una investigación realizada por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), publicada en Applied Ergonomics.
Concretamente, leer más de veinte minutos en estos dispositivos empeora nueve de los diez síntomas oculares y visuales analizados, entre ellos visión borrosa, fatiga visual y ojos secos o irritados.

El equipo evaluó diez síntomas: visión borrosa durante y después de la lectura, dificultad de enfoque de distancias, ojos irritados, secos o cansados; fatiga visual, sensibilidad al brillo de la luz, incomodidad ocular y dolor de cabeza. Todos, salvo el último, empeoraron tras el experimento al leer en estos aparatos.

“Además, los síntomas de irritación y sequedad ocular se agudizaban si la lectura en smartphone se hacía a oscuras”, explica la optometrista Beatriz Antona, investigadora del departamento de Optometría y Visión de la UCM.

Según comenta ella, el reducido tamaño de la pantalla y de la letra en un móvil “propicia que los usuarios sujeten el aparato a una distancia de lectura menor, y esto da lugar a un incremento de las demandas de acomodación y vergencias sobre el sistema visual para lograr enfocar correctamente el texto”.

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